top of page

ANOTHER ROUND VE EL LADO HUMANO DEL ALCOHOLISMO

  • Foto del escritor: Michelle Kahn
    Michelle Kahn
  • 23 ene 2021
  • 4 min de lectura

Actualizado: 11 mar 2021

"Superficialmente podría venderse como una película que promueve el alcoholismo, pero en vez de enfocarse en el oscuro proceso de dependencia de la bebida, se concentra individualmente en los sujetos que la beben".


*spoilers a continuación*


Cuatro hombres, Martin, Nikolaj, Tommy y Peter (interpretados por Mads Mikkelsen, Magnus Millang, Thomas Bo Larsen y Lars Ranthe respectivamente), son amigos y maestros en la misma escuela. Los cuatro están en ese punto de su vida en el que tienen todo bajo control y tan estables al grado de volverse aburrido y monótono… una crisis de mediana edad, podríamos decir. En una cena, uno de ellos plantea una hipótesis de que una persona tiene un mejor rendimiento cuando mantiene un BAC (blood alcohol content) de 0.05% en su sistema, ya que provoca que esté más relajado y explote su creatividad. Cuando se van del restaurante surge un plan con tres reglas y objetivos:


  1. No beber después de las 8 p.m.

  2. No beber durante los fines de semana.

  3. Mantener el experimento estrictamente profesional.


Another Round (Durk en danés) empezó como una historia para mostrar lo divertido y despreocupado que es beber durante el día, como “una celebración del alcohol y una tesis de que la historia mundial habría sido diferente sin este mismo”. La idea fue propuesta por Ida, la hija del director Thomas Vinterberg, pero el guión fue desplazado a ser de un tono más serio cuando ella murió en un accidente automovilístico cuatro días después de que empezaran a filmar. Superficialmente, podría venderse de manera involuntaria como una película que promueve el alcoholismo, pero es más que su premisa; puesto que en vez de enfocarse solamente en el oscuro proceso de dependencia de la bebida, se concentra individualmente en los sujetos que la beben, desde un punto de vista compasivo, entretenido y fresco.


Después de reflexionar cómo su pobre desempeño como maestro de historia ha dejado de cautivar y retar a sus alumnos intelectualmente, su matrimonio carece de emoción y la falta de comunicación con su esposa se ha vuelto nula, Martin se echa unos cuantos tragos de Smirnoff en plena mañana y después de notar lo bien que se siente desinhibirse, el experimento social entra en acción. Los beneficios sin duda se notan: Martin logra relajarse, recupera confianza y se vuelve ese “maestro cool” memorable de secundaria, apelando a los jóvenes estudiantes con temas que visiblemente son de su interés… el alcohol. Se proyecta enseñándoles acerca de Churchill y Hemingway en varias ocasiones (inconscientemente dos modelos a seguir con respecto a su experimento), el primero siendo un líder político que bebía y fumaba incluso antes de empezar a desayunar y el segundo, un escritor que dejaba fluir su creatividad con ayuda del alcoholismo. Martin también logra reconectarse con su esposa distante, pasa más tiempo de calidad con su familia y más que nada, aprende nuevamente a divertirse; al igual que los otros tres compadres.


No obstante, durante el transcurso de la película, es inevitable ver cómo esto iba a serles contraproducente a largo plazo. Esta lenta dependencia se agrava cuando deciden que 0.05% no es suficiente y prueban sus límites; no sólo fisiológicamente, pero alrededor de su vida. Sus problemas no desaparecen al estar más “relajados”, sino que sacan a la luz lo que ya estaba ahí enterrado profundamente y no querían reconocer. La realidad es que dicho experimento era el mecanismo de defensa perfecto para no enfrentar su dolor cotidiano. Como lo es en el caso de Martin, ya que él no logra cambiar ese aspecto irreconciliable de su matrimonio; puesto que su indiferencia y desinterés empujan a Anika, su esposa, a serle infiel. Su familia empieza a notar que han sido más las ocasiones en las que ha estado “pedo” que sobrio, por lo que temen que se haya convertido en alcohólico.


Cuando inician el experimento y ponen las condiciones a llevarse a cabo, Nikolaj dice que no es alcoholismo lo que estaban viviendo, ya que ellos bebían cuando se les daba la regalada gana, mientras que un alcohólico no tiene la capacidad de controlarse. Cuando los cuatro se encuentran al borde de cruzar ese punto que no tiene retorno, percatándose del daño que se habían causado a sí mismos, deciden poner un alto. Martin, Peter y Nikolaj lo hacen, ateniéndose a las consecuencias de sus actos en sus respectivos ámbitos profesionales y sociales. Tommy, por otro lado, no se detiene: le gana la dependencia y al igual que Hemingway, cae redondito en manos del alcoholismo y el precio que acaba pagando es demasiado caro.


En parte, la película cumple con esta oda a pasar un buen tiempo con amigos y disfrutar de la emborrachada de vez en cuando como Ida se lo planteó a su padre desde un principio. Pero deja esta parte moral y de responsabilidad, esta historia de segundas oportunidades e introspección sobre la existencia de uno mismo, dirigida más que nada a esas personas cruzando por esa monotonía y que viven con la creencia de que hay cosas, como emborracharse e irse de fiesta, que ya no les corresponde. Mads Mikkelsen no deja de sorprender con la gran presencia que tiene cada vez que está en pantalla ,y su capacidad de cautivar una actuación con simples expresiones faciales es vibrante y realmente increíble de ver con cada proyecto que realiza.



En su totalidad, la historia es cruda, conmovedora, valiente e impulsa a encontrar coraje y no perder esa chispa de juventud; la cual se ve de manera fascinante en el acto final cuando Peter, Nikolaj y Martin celebran con alcohol, baile y desmadre en la graduación de sus alumnos. Es encantadora esa última escena por sí sola, inevitable no dejar de sonreír ver a Mikkelsen, con “What a Life” de Scarlet Pleasure sonando de fondo, abrazando completamente su previa educación artística de baile (la cual no había practicado en 30 años), dejándose ir en una coreografía de liberación a todo fervor, que acaba con él echándose un clavado al agua, lo que podría simplemente darse a entender como “aventarse a la vida con brazos abiertos”. Eso, al final del día, la comedia y la tragedia, es lo de lo que trata Another Round.


¿Ya la vieron? ¿Qué les pareció? Me encantaría leer su opinión abajo en los comentarios.


1 comentario


Michelle Kahn
Michelle Kahn
24 ene 2021

HOLI


Me gusta

SI TE LATEN MIS RESEÑAS, YA SABES QUÉ HACER

¡Gracias por leerme!

© 2023 by Poise. Proudly Created with Wix.com

bottom of page