GODZILLA VS. KONG: GET READY TO RUMBLE!
- Michelle Kahn

- 26 mar 2021
- 5 min de lectura
Actualizado: 14 abr 2021
"Es sumamente absurda [...] pero da exactamente lo mismo porque la realidad es que todos queremos verlos meterse unos buenos madrazos"
Estoy segura que lo dije antes, pero las monster movies son mi gusto (no tan) culposo. Tal vez son los madrazos, el diseño de criaturas o el simple hecho de desconectarme de mi vida diaria para ver algo que es más allá de lo imposible y sólo existe en historias de ciencia ficción, y Godzilla vs. Kong es una de ellas.
Es parte de mi maldición por estudiar cine, haber desarrollado un análisis crítico, al igual que ser fijada en los detalles; sin embargo, ser cinéfilo se trata de ver buenas y malas películas, y poder disfrutarlas por igual. Me gustaría aclarar, claro, porque parece que doy la idea equivocada, que la película en cuestión es malísima y la verdad es que uno no cree lo contrario cuando se trata del MonsterVerse. El problema principal, ya sea en la recién estrenada o sus antecesoras de Godzilla, Kong: Skull Island y King of Monsters, es que sus historias son demasiado torpes. Es una gran mejora a las dos anteriores de Godzilla, eso sí, pero no es mejor que la primera de Kong. ¿Es entretenida? Absolutamente ¿Cambiará al mundo? Por supuesto que no, pero eso no descarta que de verdad es un caos absoluto con ciertos elementos rescatables que la hacen divertida.
Me resalta esto, puesto que después de comentarlo con un amigo, llegamos a la conclusión de que el verdadero desafío de la ciencia ficción y fantasía es que sean lo suficientemente creíbles con el worldbuilding apropiado y siguiendo las reglas establecidas dentro de ese mundo ficticio. Uno de los problemas de Godzilla vs. Kong y el MonsterVerse en sí, es que tienen ese mundo mas no son capaces de seguir sus propias reglas. Ya sea la falta de proporción constante cuando de repente una bestia le llega al cuello a la otra y es del tamaño de un edificio de Hong Kong, pero en otra escena el otro se achicó y de algún modo los edificios vuelven a ser más altos que ellos. Que el personaje de Alexander Skarsgård, geólogo y cartógrafo, dice que perdió a su hermano porque no soportó la inversión gravitacional para entrar al centro de la Tierra; pero un equipo liderado por él, una lingüista, gente corporativa y una niña de menos de 10 años pasan sin problema y sin sufrir las consecuencias de aceleración que superan los tres mil kilómetros por hora. Lo que parecen ser unos 4 minutos aproximados de caída libre para llegar al centro, pero cuando salen (en lo que claramente tendría que llevar más tiempo porque deben escalar hacia arriba) lo logran en 1 minuto. Con estos ejemplos sin spoilers, así se avientan toda la película y se salen con la suya con estos errores que son sumamente ridículos. Los noto por mi maña de atención a los detalles, pero lo considero como un valor agregado que me permitieron hacer de la experiencia una función bastante amena; puesto que la realidad es que absolutamente nadie se fija en estas cosas si no tienen cierto análisis crítico y sólo van a pasársela bien.
Lo otro quizá, es que probablemente ni siquiera es propósito de esta saga de monstruos contar algo sumamente inteligente y sólo quieren crear un espectáculo visual en el que dos titanes de más de 100 metros se puedan dar sus buenos golpes, y eso definitivamente no decepciona. Otra problemática es que, desde un principio, este universo trató de enfocarse más en los humanos y a consecuencia no mostró suficiente de la bestia; luego se trató de arreglar luciéndolos con más tiempo en pantalla, pero el conflicto seguía siendo flojo. Aquí, muy extrañamente, tanto Kong como Godzilla tienen más "humanidad": el del primero es claro, al ser un animal inteligente que sí puede comunicarse con personas e incluso tener una conexión especial con una de ellas (o cómo mencionó otro amigo: un animal que ya es capaz y aparte es gigante, sí le ha de girar la canica). En el caso de Godzilla no me es posible expresarlo en palabras, pero se comporta con más raciocinio y a veces hasta empatía a diferencia de las dos películas pasadas, incluso podríamos decir que hay cierto "character development" aunque no un arco narrativo completo. Por otro lado, el elenco que ha conformado cada una de las instalaciones del MonsterVerse es simplemente variado e increíble, pero el talento no ha logrado rescatar nada cuando nuestro foco de atención es el status de la “batalla del momento” entre ambas criaturas, sin mencionar que ciertas actuaciones son vacías y pésimamente ejecutadas o poco creíbles.
Pero ¿a quién engaño? No esperaba salir de la función (porque sí vale la pena ser vista en pantallas grandes) sintiendo un cambio espiritual de algún tipo. Godzilla vs. Kong es un gran blockbuster con acción, tomas y visuales prometedores que parecen un juego de simulación de Universal Studios. No hay nada nuevo en su trama mas que el cliché de los personajes y mega corporaciones que simplemente no entienden que nunca van a obtener la mano superior cuando se trata de monstruos gigantes que ni siquiera pueden poner en cadenas (que por cierto, ¿cómo fregados lograron ponerle unas a Kong sin destruir todo en el intento?). La película es una gran mejoría a las anteriores porque, aunque no esté tan bien desarrollada, tiene un poco más de corazón cuando se trata de la dinámica entre la niña sorda Jia, y el lazo de comunicación y entendimiento que logró crear con Kong a través de lenguaje de señas. Ya es observación personal, pero tengo el sentimiento de que Godzilla vs. Kong podría haber estado mejor si profundizaban a mayores en la rivalidad histórica entre los homónimos y no lo dejaban al aire sin explicación alguna. Sin embargo, al final da exactamente lo mismo porque la realidad es que todos queremos verlos meterse unos buenos ganchos y si les es posible, también unas cuantas patadas, ya seas del bando del mono gigante o del reptiliano radioactivo.
La película fácilmente podía durar 35 minutos menos si los personajes hubieran tomado decisiones basados en lógica real cuando se trata de situaciones de crisis. Si quitas al grupito liderado por el personaje de Millie Bobby Brown, Godzilla vs. Kong sigue llegando a dónde quiere llegar (sin incluir ese momento de la batalla final el cuál no diré absolutamente nada porque de verdad es un fallo masivo y sumamente absurdo que me provocó una carcajada). No hay mucho que esperar, solamente ver a dos machos alfa luchando por demostrar quién es el mejor macho alfa.

En fin, si quieren desconectarse un rato de nuestro mundo caótico para presenciar otro mundo caótico, esta película es la opción. No tiene nada de malo apagar tu cerebro un rato y ciertamente aplica lo mismo con disfrutar algo que está realizado con el simple hecho de ser entretenido (el señor Scorsese no se enterará, no hay de qué preocuparse). Y hay una ventaja al ser una saga que no sigue sus propias reglas dentro de su universo, porque también es el caso de su continuidad, ya que no es necesario ver las otras tres para poder entender la trama de ésta. Así como el personaje obsesivo de Ken Watanabe dijo en la primera instalación: “let them fight” y cómo digo yo: “and enjoy the ride”.
Por cierto, #TeamKong.









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