MALCOM & MARIE ES MERAMENTE LA DINÁMICA DE UNA RELACIÓN... Y NADA MÁS
- Michelle Kahn

- 12 feb 2021
- 5 min de lectura
"Cinema doesn't need to have a fucking message. It needs to have a heart and electricity"
Esta la primera película que fue escrita, financiada y producida en medio de una pandemia, por lo que su filmación se mantuvo en secreto, pero siempre siguiendo los protocolos de seguridad sanitaria. Reúne al director de Euphoria Sam Levinson con Zendaya y agrega a su elenco a John David Washington en una historia que sucede en el transcurso de una noche después del estreno de la película de un director de cine y su novia. En esa noche la pareja discute acerca de su relación, de la vida, de la industria del cine y de intimidad… en palabras de Levinson: “it’s not a love story, but a story about love”.
La película arranca en cuestión de minutos cuando Marie le comenta a Malcolm su molestia por no haberla mencionado ni agradecerle cuando dio su discurso. Un detalle que no debería escalar a mayores, si soy honesta. No voy a mentir, pero cuando la pelea comenzó a desenlazarse por ese comentario, no pensé que pudiera aguantar el resto de la película viendo a estos dos personajes discutir por semejante estupidez. Mas no agradecerle a Marie en su discurso fue sólo la gota que derramó el vaso, puesto que lo que prosigue es lo más cercano a ver una lucha de la UFC. No hay madrazos, pero la batalla de palabras e insultos intercambiados entre Zendaya y Washington es meramente brutal y casi sangriento.
Hablo desde mi experiencia en la soltería, a sabiendas de que cualquier relación tiene altas y bajas, pero no necesito ser una experta para tener en cuenta que una relación no debe de ser tan despreciable. No me cabe duda que Malcolm y Marie se amen más de lo que ellos se quieren a sí mismos, pero su amor es tan tóxico y dependiente que eso los hace lo mejor/peor para el otro. Ver esta relación en pantalla, explorando hasta el mínimo detalle para llegar al núcleo que los impulsa a estar juntos, es electrizante y cautivador. No siempre en el mejor de los sentidos, pues su juego de palabras y coreografías alrededor de toda la casa, en situaciones donde crees que ya acabó todo y finalmente puede haber un momento de intimidad en el que no hablen y sólo estén el uno con el otro, tiene que haber un comentario que apaga la chispa y provoca que inicie otro round. A pesar de eso, me sorprendió que ambos sean tremendos oyentes: se faltan al respeto, se insultan, pero nunca se interrumpen en el proceso. Es como si tomaran turnos para darse ganchos y rectos verbales mientras que el otro se rehusa a defenderse.

Lo problemático de la relación es que tanto Malcolm como Marie son demasiado egoístas: Malcolm es la personificación del narcisismo y no ve por nadie mas que él y el trabajo que le dedica a su arte. Marie por otro lado, es una sobreviviente y ex-adicta, pero usa su trágica historia a su ventaja, cayendo miserablemente en el papel de víctima todo el tiempo para salir triunfadora en los argumentos. La pelea es increíblemente equilibrada; los dos personajes tienen puntos muy válidos y en ningún momento cuestionas las razones por las que están molestos. La tragedia más grande es que uno está igual de jodido que el otro y eso los convierte en el mejor match, porque absolutamente nadie sería lo suficientemente valiente de estar con Malcolm o Marie. Ambos dan por hecho que a pesar de tantas metidas de pata, insultos o malos días, no llegará un momento en que uno de los dos decida irse y nunca regresar. Marie le dice a Malcolm que una vez que sabes que alguien está ahí y sabes que te aman, nunca vuelves a pensar en ellos. Y por eso uno creería que al final Marie sería la que tiene la última palabra y dejaría a Malcolm porque sabe que merece mejor que él, pero ese no es el caso. Ambos se complementan a pesar de las circunstancias.
Es una película acerca de una pareja y lo que significa estar en su relación… y nada más. No hay política, no hay tema social y menos hay mensaje subliminal. Es sólo una historia acerca de dos personas que se aman, de dos personas que estarían dispuestas a dar la vida por el otro. Y los que analizan la película por algo que no hay ahí, me consta que no estuvieron prestando atención. La única crítica que existe en esta narrativa es hacia los críticos de cine y la industria del entretenimiento en general. Después de que Malcolm lee la primera crítica positiva de su película, en la que se asume el papel político y racial detrás de la historia, este estalla en un monólogo fascinante increíblemente entregado por Washington en el que despotrica furiosamente la nota. En una escena que parece interminable y no quieres parpadear para no perderte ni un solo instante, Malcom grita que el cine no necesita tener un mensaje, necesita tener corazón y electricidad…y cumple con esa intención. Me recordó a un Q&A con Ian Somerhalder, en donde se menciona que nosotros no consideramos a un actor/actriz como extraordinarios por decir un diálogo al pie de la letra; es meramente conductual y el poder con el que se transmiten esas palabras. Malcom & Marie es esa experiencia; es ver a Zendaya y John David Washington jugando todas sus cartas en sus respectivos papeles en los que no dejaron migajas. Prueban lo que son capaces de hacer, definitivamente lanzándose a ser posicionados poco a poco como unos de los mejores actores de nuestra generación. La dinámica entre ellos es orgánica y es claro que su química en pantalla no decepciona. Y a pesar de la controversia alrededor de la diferencia de edad entre ambos, principalmente de aquellos que sentían cierta incomodidad de que Washington sea 12 años mayor y grabaran escenas más íntimas, es importante tener en cuenta que Zendaya es una mujer adulta profesional y varios se han quedado con la idea de esta niña que salía en programas de Disney Channel, cuando la realidad es que ya está en las grandes ligas. Zendaya prueba de lo que es capaz en este papel, que resulta ser lo más vulnerable y al descubierto (emocionalmente) que ha realizado hasta la fecha.

Malcom & Marie es estéticamente bellísima: la locación, la fotografía y la elección de filmarla en blanco y negro, incluso los vestuarios seleccionados y el maquillaje realizado respectivamente por los mismos actores debido a la mínima presencia de un crew en estos tiempos realmente destacan. Es una historia pesada, pues de cierta manera es un poco voyeurista estar presente en algo que parece que estamos interrumpiendo e incómodo presenciar cuando no nos incumbe. No es para todos y sé que es difícil de digerir; de hecho me tardé más de lo normal en escribir esto debido a la mezcla de emociones que sentí y cómo podía acomodarlas en escrito. En palabras de Marie, la película sí es hermosa al igual que agridulce. Es una experiencia religiosa, como algunos podrían decir, contemplar el trabajo que realizan dos actores de primer nivel con su entorno. En cierta manera hasta parecería una masterclass, principalmente esa escena de Zendaya con un cuchillo en la que no solo actúa, sino que también muestra lo que su personaje es capaz de hacer con la actuación (si la vieron, ya saben a qué escena me refiero). O la anteriormente mencionada en donde Washington se enfurece por una crítica positiva de su película (imaginemos cómo reaccionaría si fuera el caso contrario). Sin embargo, no sería capaz de verla de nuevo por el desgaste emocional y energético patrocinado por la dinámica desgarradora cuando ambos personajes pelean y discuten. Sí, hay partes en donde esa tensión cesa e incluso es agradable de ver: cuando se ríen juntos tirados en el sillón o todo el discurso del mac & cheese que es extrañamente divertido. Sí, es bellísima, pero no está en mi capacidad disfrutar y romantizar una relación de pareja como la que tienen Malcom y Marie.



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