WONDER WOMAN 1984: ES CURSI, PREDECIBLE E ILUSA, ¿Y?
- Michelle Kahn

- 29 ene 2021
- 6 min de lectura
"[Ser cursi] no tiene que ser negativo o algo que deba ser menospreciado; después de todo, aunque sea una película de superhéroes, el amor y la verdad sí pueden salvar al mundo".
*esta reseña tiene una opinión que podría o no considerarse spoiler, continúa bajo tu propia responsabilidad*
Warner Bros. finalmente decidió estrenar Wonder Woman 1984 simultáneamente en la plataforma de streaming de HBO Max y en cines de varios países que no contaban con el servicio, tras cuatro cambios en su programación para ser estrenada a lo largo del 2020. Después de estar viviendo una montaña rusa de emociones, en un año tan abrumador, incierto y que en varias ocasiones nos hizo perder la esperanza entre tanto caos y cambios ocurriendo a nuestro alrededor, es conveniente que Diana Prince por sí sola, sea aquella que salve el día.
Como lo sugiere el título, la trama se desarrolla en los 80’s; Diana mantiene un perfil bajo trabajando en el Smithsonian, se adapta a su vida cotidiana, mientras que salva el día aquí y allá. Cuando Maxwell Lord (interpretado por Pedro Pascal), un hombre de negocios fallido consigue una reliquia, la Dreamstone, para salvar su empresa de la ruina y convertirse en el magnate de esta misma, el mundo se pone de cabeza ya que Lord usa el poder de la roca a su favor y comienza a conceder deseos. Sin embargo, el corazón de la historia, al igual que la primera película, son temas cursis: que la verdad y el amor respectivamente, son los que salvan al mundo. Por este fondo, la película recibió una cantidad enorme de hate: por ser predecible, “vacía”, a pesar de que trate temas nostálgicos y esperanzadores, cuando en realidad eso no es el equivalente a ser una historia mediocre.
La secuela no pretende ser una obra maestra y me consta que efectivamente, ese no es el caso. Si somos sinceros, es una “feel good movie”: no te pone a pensar, son de esas películas que necesitamos de vez en cuando para alegrarnos el día y distraernos un rato. No es perfecta, pero no hay tal cosa como perfección. Probablemente algunos de los elementos que se pueden cuestionar son unos detalles que parecen que se sacaron de la manga; tales como que Diana puede hacer objetos invisibles o que de repente se ponga a volar (pero si soy honesta, ese momento en el que Diana monta y se columpia en un rato sí lo disfruté como niña chiquita). Tal vez no aprovecharon la oportunidad de utilizar música ochentera, pero compensaron con el vestuario y el diseño de producción que son excelentes y te transportan a la época retratada en pantalla. Sí, quizá es predecible que la función de la Dreamstone iba a tener un loophole: que al pedir un deseo, claramente tenías que dar algo a cambio e indudablemente, que el villano iba a perder su control… todo es un gran cliché y no necesariamente es algo malo.
Es un hecho que la primera película y el trabajo que realiza Patty Jenkins para sacar adelante esta franquicia, es aquello que sostiene al Universo Extendido de DC unido. Jenkins es una gran cineasta y ponerla a ella al mando de representar a un personaje con valores tan importantes y sensibles como los de Diana, no es una tarea fácil. Aparte de lo evidente, WW84 es una visión femenina: es la historia de una mujer desde el punto de vista ejecutado por otra mujer detrás de cámara.
En los últimos años, en los que medios han tratado de representar adecuadamente a personajes femeninos con grandes momentos en el que grites “girl power!”, pero que en varias ocasiones sólo se siente forzado, WW84 lo logra sin problemas y sin que parezca que se rompieron la cabeza en el intento. Sin criticar una obra de la otra (porque a quién engaño, las películas de los Avengers me vuelven loca) un ejemplo que me brinca es la escena en Endgame, cuando las superheroinas se agrupan para derrotar a Thanos y atacan sin mas; eso se siente como un intento de representación forzado. Entre tanto, una de las escenas que más disfruté es aquella en que las mujeres (Gadot y Wiig) tienen unas secuencias de combate muy profesionales, con coreografías increíbles entre ellas, mientras que los hombres (Pine y Pascal) están en el otro cuarto esposados y dándose cabezazos a ver quién cae primero. Para mí, eso fue una representación no forzada, cómica y un súper “girl power move”.
Esta no es tu típica película de superhéroes a la que estás acostumbrado. Marvel y DC en general tienen una presencia extrema de energía masculina, en donde todo se resuelve a golpes y ciudades enteras quedan en completa destrucción. Por otro lado (y esto es un punto interesante a tener en cuenta) es que el conflicto de WW84 no se resuelve a madrazos: Lord y Diana tienen un debate, una conversación, en el que uno escucha al otro. No tu típico momento de desenlace en el que el villano cae a su ruina, es encarcelado o el héroe le da una paliza. Como comentó un amigo cercano:
"El hecho que las cosas no se resuelvan a golpes, provoca que esta historia sea más notable. No te tienes que poner en “modo idiota” para disfrutar una película”.
Lo increíble de Wonder Woman es que se mantiene fiel a los valores del personaje de los cómics, sin necesidad haberlos leído, porque desde la primera película te dejan claro quién es Diana Prince realmente: es una mujer que cree en el amor, en la verdad y en la justicia. Pero al final del día, aunque sea todopoderosa e hija de dioses, también es sentimental, vulnerable y puede corromperse. Teniendo en cuenta este último aspecto, es fascinante ver el conflicto en el que entra Diana que, al ser una mujer justa y honrada, también está dispuesta a olvidar aquello en lo que cree y arriesgar al mundo entero para salvar al amor de su vida. Esa disonancia cognitiva es producto de los actos de Maxwell Lord, que no es tu villano convencional o el personaje de Pedro Pascal en sí mismo; Lord es el puente que une a la gente a sacar su parte más “pinche”.
El verdadero villano es la parte oscura de la condición humana: el egoísmo, lo superficial, lo imperfecto, que sólo vemos por nosotros mismos sin importar las consecuencias que provoquemos en terceros (y nada confirmado, pero la parte de mí que le encanta ver más allá de lo que realmente se muestra, me hizo ver a los personajes representando a algún pecado capital: Lord es la soberbia y lujuria, mientras que Barbara Minerva es envidia). Asimismo, no es muy común ver dentro del arco narrativo del villano que este mismo logre redimirse. Es meramente una película de superhéroes, una que rompe con el común denominador de mantenerse a ser únicamente bélica. Mas si prestamos atención y vemos al lugar correcto, podemos llegar a percibir temas sencillos, escondidos muy sutilmente, que pueden prestarse para análisis y consideración más allá de la pantalla.
Con la historia puesta a un lado, no queda de más mencionar que la química entre Gal Gadot y Chris Pine es explosiva; indiscutiblemente la relación de sus personajes es parte de la chispa de la película. Un punto que puede apreciarse desde la primera película y que Jenkins persevera en la secuela, es que su relación es una balanza perfecta, en la que Steve no actúa como sidekick y en ningún momento se siente intimidado por la fuerza o los poderes de Diana. Los dos se impulsan el uno al otro a ser mejores y aunque Steve sepa por certeza que ella no necesita que alguien reciba una bala para salvarla, él siempre la defenderá y estará a su lado para apoyarla.

Si me conoces sabrás que el amor que le tengo a Pedro Pascal es algo fuera de lo normal, pero eso no pone en duda el talento e increíble rango que tiene. Recomiendo que prestes harta atención a la escena en la que tiene una conversación con el presidente o cuando da su "monólogo malvado", para percatarte del poder actoral que impone solamente con la mirada. Por aparte, Kristen Wiig al ser una actriz con un antecedente cómico, es una verdura sorpresa en el papel de Barbara Minerva/Cheetah, aunque admito que pudo haber tenido más tiempo y desarrollo en pantalla.
Por esto y mucho más considero que Wonder Woman 1984 debería de recibirse con más aprecio. Parece bastante cruel catalogarla como “la peor película del 2020” cuando tiene varios aspectos a rescatar. Si eres de esas personas que la considera una porquería, te invito a ver la peor del año, llamada 365 Days en Netflix. O no y sólo lee mi reseña de odio que subí a Twitter aquí mismo.
La realidad es que, inconscientemente, esos comentarios de odio son un reflejo claro de lo que se muestra en la película: seguimos siendo egoístas, el mundo es vil, cruel y violento. No olvidemos de darnos el permiso de ser sensibles y mostrar nuestra parte más vulnerable. Porque ser cursis no tiene que ser negativo o algo que debamos menospreciar; después de todo, aunque sea una película de superhéroes, se califique como vacía y no como “cine verdadero” (perdón Scorsese, pero no coincido contigo aquí) el amor y la verdad sí pueden salvar al mundo. Así como Steve le dijo a Diana: “tú puedes con el mundo entero, sólo que el mundo no está listo para ti”. Cuando acabó la película me quedé con una sensación muy bonita y estoy segura que cuando abramos esa parte vulnerable de nosotros sin pena ni prejuicios, doy por hecho que cosas extraordinarias sucederán.







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